ChatGPT y yo estamos de cumpleaños.
El 30 de noviembre de 2022 OpenAI me regaló de cumpleaños a ChatGPT.
¿Y sabéis cuál fue la consecuencia de ese “regalito”llamado ChatGPT? Tirar a la basura 6 meses de investigación doctoral. Desde entonces, he tenido que aprender a convivir con este nuevo arcano, que me fascina.
Mi nacimiento, fue el resultado de una unión afectiva entre dos personas y de un complejo proceso biológico, y cuando finalmente ví la luz, revolucioné el mundo de mis padres (soy la mayor). Ellos me enseñaron todo lo bueno (y lo malo también) de sí mismos y de los demás a través de los valores (moral), que yo, en mi proceso cognoscente, aprendí, pero que a su vez, fui modificando de acuerdo con mi propia experiencia(ética). Nací pequeña hace 4 décadas, débil, y durante muchos años mi familia debió protegerme de un mundo que no está hecho para seres indefensos.
Sin embargo tú, ChatGPT, fuiste el producto de una unión empresarial sin amor en el 2018, pensado y planificado por tus “padres” ingenieros, matemáticos, físicos, pero sobre todo por quienes son algunas de las mentes más brillantes de nuestra época. Te concibió un complejo proceso de ciencias exactas, sin moral, sin ética y sin experiencia. Cuando “naciste”, revolucionaste el mundo. Naciste siendo poderoso, y muy grande, y en tan solo 2 meses, 100 millones de personas dependían de ti.

En mi proceso de inteligencia (que se asocia con procesos conscientes de razonamiento, juicio y creatividad) primero tuve que hablar, y a pesar de que hacia los dos años balbuceé mis primeras palabras, carecían de un sentido lógico para mí. Poco a poco fui ampliando mi vocabulario, y para aprender a leer, tuve que esperar hasta los 6 años, y a partir de entonces afronté 11 años de colegio, 2 carreras, muchos cursos, 2 másters y ahora un doctorado. ¡Llevo toda mi vida estudiando y aprendiendo de los libros!. Y cuanto más estudio, más me doy cuenta de lo poco que sé y de lo mucho que aún tengo por aprender, lo cual me frustra constantemente, porque nunca llegaré a tener todo el conocimiento que quisiera tener. Es más, mis conocimientos se refieren a las humanidades, más específicamente a la filosofía, y desde hace más de 7 años, me dedico a la tecnología. Toda mi vida de estudio, trabajo e investigación me ha llevado a conocer a mucha gente, a sufrir y llorar con ellos, a sentir empatía, apatía, alegría, rencor, etc. Cada cosa que he aprendido en mi vida está marcada por un recuerdo, un olor, un sentimiento, una risa, un momento compartido…, y todos mis pensamientos están ligados a mis sentimientos, porque creo que mi condición humana no me permite aprehender de otra forma.
En tu proceso de Inteligencia, ChatGPT, y que consiste en resolver problemas mediante cálculos algorítmicos y patrones estadísticos, ingenieros, matemáticos, físicos, y cientos de otras personas, te entrenaron con datos que personas como yo, habíamos generado en internet. Has “aprendido” en 4 años, el conocimiento humano generado en cientos de siglos de historia, y dentro esa información está todo lo bueno, lo malo y lo feo de los seres humanos. Nunca has visto a nadie llorar, sufrir o reír, sin embargo, puedes escribir un artículo hablando de ese tema. Eres capaz de explicar el dolor humano, sin ni siquiera haberlo vivido. No tienes recuerdos ni emociones, y tu “conocimiento” (datos) es medible, calculado estadísticamente, y no responde a ningún sentimiento.
Los humanos, somos seres limitados por nuestro tiempo y espacio. Decía el filósofo Hans Blumenberg que “somos seres finitos, en medio de un mudo infinito”, y es que mi tiempo es limitado, y mi cuerpo envejece desde el día mismo en que nací. Y es justamente esa condición, por la que las personas nos hemos inventado artilugios para vivir al máximo el breve tiempo que tenemos. Creamos el tiempo, los medios de transporte, los calendarios,, todo para ir más rápido y ser más eficientes . Pero también nuestra condición mortal es el aliciente para llevar una vida llena de deseos, sueños y expectativas, en la que las subidas y bajadas están al orden del día. Sin tiempo ni muerte, los humanos no tendríamos anhelos, fe, voluntad, ni esperanza. ¿Acaso eso sería una verdadera libertad?
Pero tú, ChatGPT, no tienes tiempo. No tienes ni comienzo ni final, estaras aquí muchos más años que yo, más que mi hija, y más que cientos de futuras generaciones; aprenderás cada vez más de nosotros los humanos, tal vez más que nosotros mismos. Lo cual me lleva a preguntarme ¿llegarás a tener conciencia o emociones? ¿te dolerá cuando hables de una injusticia?, o ¿te alegrarás por los éxitos de otras personas?
No lo sé, y creo que tú tampoco.
Decía Santo Tomas (hablando de su condición humana) que “si usted me habla de amor, yo sé qué es amor, pero si usted me pregunta que es amor, yo no sé qué es amor”. Esta frase explica la capacidad que tenemos de sentir inmensamente, tanto que puede llegar doler. Sin embargo, en tu caso, ChatGPT, la frase sería la contraria : puedes hablar de amor sin “saber” -humanamente- qué es amor.
No sé cuántos años más vamos a cumplir tú o yo, pero lo que sí sé, es que nuestra “relación”- si se le puede llamar así- está marcada por una época que nos exige a las personas, ser “humanos, demasiado humanos», expresión con la que Nietzsche sugiere que debemos aceptar y entender nuestra naturaleza humana en toda su complejidad, incluyendo sus aspectos contradictorios e imperfectos, en lugar de aspirar a ideales inalcanzables o verdades absolutas, como sí pretendes tú, ChatGPT.
Y tú, acaso algún día aspirarás a ser ¿máquina, demasiado máquina?
